viernes, 3 de febrero de 2012

LA JUSTICIA EN BLANCO

Hay quien no cuenta su vida, pero observa.
Descubre la farsa de la vida, las condenas inoportunas e injustas. El tormento de la nada.
La mayoría de las veces prefiero ficción a realidad, por eso tal vez ame el cine. En él, la mayoría de las veces, ganan los buenos y pierden los malos. En él, La ética y la conciencia son otra cosa.
Conozco a una persona, que aplica los mandamientos de Dios y  la justicia humana, a su antojo, para todos aquellos que no sean él mismo. Ley del embudo, ¿no creen? Manga ancha.
Justicia para todos, igualdad de oportunidades ante la ley.  Pero, ¿ustedes creen qué esto existe de verdad?
Porque… 
¿Qué  es la justicia? ¿Leyes y más leyes? Hay planteamientos terrenales, pero… ¿hay sentencias humanas justas?
Hay abogados superclasemegacaros y abogados.
Caso :  Marta del Castillo. Velas blancas. Impotencia. Desolación. 
Yo soy una de estas personas que piensa más allá de sus narices y admito que puedo equivocarme ¿O.K.? Pero, es que en este sumario falla algo y no es la indignación de las gentes, el dolor de una familia NO, aquí falla la justicia. ¿Cómo es qué hay una tercera persona implicada en su muerte de la que no se sabe nada y se dicta sentencia? ¿Dónde está esa persona? ¿Quién es? Hay piezas sueltas que producen martirio intenso, indignación, erosión en el alma y en el cuerpo.

Nos cuentan una y otra vez el mismo cuento, ¿nos lo tenemos que creer? Tontos no somos. Sin saber jurisprudencia, asistimos todos los días al proceso de la vida. Presuntos criminales, presuntos ladrones, presunta violencia, presunto acoso… Si todo es presunto, yo tengo que decir, presunta justicia, parta de donde parta, la imparta quién quiera que sea. Así que como es presunta, tengo que dejar lugar a la duda, ¿se hace justicia o no?

¿Renovar leyes y revisar a los que las imparten y juzgan?, desde luego. ¿Ley del talión? ¿…?

Aléjese de los palacios el que quiera ser justo. La virtud y el poder no se hermanan bien” (Marco Anneo Lucano). 

CARMEN RAMOS 25/1/2012








viernes, 20 de enero de 2012

ELLA, LA DAMA DE LOS SUEÑOS


        Belén campanas de Belén que los ángeles…
Estaba despierta, evidentemente. Llevaba oyéndola un buen rato. La imaginaba vestida, arreglada, maquillada, sin un rulo, ni una pinza, con una sonrisa de, ¡buenos días! Así era siempre.
Su despertador la llamaba temprano  y ELLA, que era dormilona, se levantaba sin una duda. Y se vestía de empresaria añadiendo a su arrolladora personalidad, un toque de perfume de canela.
La oía atravesar el salón con seguridad. Sus pasos se detenían ante el belén. Sabía, mientras remolona me desperezaba entre sábanas suaves, que  estaba colocando en su sitio las figuras del nacimiento, que yo me ocupada de reubicar cada día. La lavandera me gustaba que estuviera más cerca de la cascada, pero ELLA decía que así no podía lavar bien. Era entonces cuando me describía como lavaban las mujeres en el río.  Me convencía. Pero al día siguiente, el ángel, estaba al lado de los pastores, porque yo defendía que así ellos, los pastores, se enterarían  mejor de la buena nueva y ELLA: “no Carmen, a los ángeles se les puede oír desde cualquier lugar” Así que volvía  el ángel mensajero a la copa del olivo, en un vuelo dorado de bendiciones festivas  y mensajes divinos.
      Beben y beben y vuelven a beber los peces en el río…
Guapa y elegante, como nadie que yo conociera, retomaba su caminar.  Las ocho. Sonaba diana para el cole, para las notas, para el final del trimestre, para las vacaciones de Navidad. Sonrisa en ristre, me aleccionaba de todo lo que una niña buena debía o no debía hacer. Si ELLA tenía que marcharse, mi abuela la suplía y Carmen Avilés sin alzar la voz, conseguía su propósito: educación espartana, os lo aseguro, fuese la fecha que fuese.
        Noche de Paz, noche de amor…
Estos días en que todos recordamos, vivimos, e incluso imaginamos lo que pudo haber sido y no fue, yo la veo a ELLA, y somos cómplices a la hora de descubrir y trazar caminos de vida entre las ramas de un abeto verde. Verdes sus ojos,  profundos como su pensamiento, infinitos como sus abrazos, lúcidos, como su mente.
       Madre en la puerta hay un niño más hermoso que…
En bandeja de plata ponía ELLA  el anís y los dulces para los Reyes Magos y mientras, me contaba  las más bellas historias de nieve remotas, de países lejanos, que siempre me fascinaban por lo inalcanzables que eran, por lo frágil que me veía al lado de los enormes glaciares de la Patagonia.  
¿Podré viajar hasta allí? Cuando seas mayor. ¿Puedo  cantar villancicos? Y cantábamos. Yo tocaba la zambomba y ELLA el piano. Un piano de teclado blanco, como las nubes de algodón del belén, y negro, como la noche que se cernía sobre él, cuajada de estrellas. Sus manos largas y de uñas rojas se deslizaban por los sonidos navideños y yo pensaba que algún día mis manos, aún pequeñas, arrancarían notas traviesas a aquellas teclas. Era la fugacidad de una idea que daba paso a acordes sentidos desde la emoción.
            La Virgen está lavando y tendiendo en el romero…
El sueño, los sueños que contemplan y reflejan la redondez de las campanillas, la felicidad de los lazos,  la aspereza del corcho, la suavidad del musgo, el brillo de los zapatos, la transparencia de las lágrimas, el tintineo del cristal.    
         Hay muchas preguntas sobre la Navidad de aquellos años que no me han sido contestadas, pero siempre espero, que uno de los regalos, del árbol que se eleva en el que ahora es mi hogar, aquí en Málaga, aparezca una tarjeta, un brillo, una estela de su perfume lleno de respuestas vivas, brillantes, inteligentes, leales, como ELLA, como Isabela, mi madre.

CARMEN RAMOS

sábado, 5 de noviembre de 2011

REBELDES

“La rebeldía es la sal de la vida”. ¿En qué cantidad? ¿Cuál es el precio de ser rebelde?
Depende.
Si se es un rebelde con envoltorio interno y externo de billetes discretamente guardados en bolsillos, y al mismo tiempo vistes ostentosas camisetas de apellido Cavalli y chaquetas con excusas de pequeño gran hombre, o te diseñan la suela de los zapatos con clavos, con los que caminas por tus empresas hecho un brazo de mar, entonces ¡no hay más que hablar!!
Seguro que resultas un ser encantador, transgresor de normas adosado a un abogado que te libera de todo o casi. Resultas un nómada urbano, atractivo, de diseño vamos.
Por supuesto las mujeres no se te resisten ¿para qué vas a contar otra historia si tu talento de tercera generación es innato?
No hagamos de esto una cuestión de estado, pero éstos, éstas no son auténticos rebeldes, nunca bailarán con lobos, jamás .
En otra década, Janette, era rebelde porque el mundo la hizo así. Nadie la había tratado con amor y se sentía incomprendida. Identificados muchos y muchas con la letra, masticamos las sílabas y continuamos surcando tierras, calles y plazas, con mochilas y guitarra al hombro. ¿Qué es ser rebelde?
Depende.
Los ecos de la rebeldía pueden sonar a cañonazos o a flower power, a rebelión en las aulas.
¡Claro que son molestos esta clase de rebeldes!, suelen poner ante nuestras narices la gula de unos y las carencias de otros. Guillotinar, cortar y créanme, no siempre por lo sano.
Redescubrir la rebeldía en uno mismo es muy saludable, llena de endorfinas la vida. La aleja del silencio consentido, o de los golpes desafortunados, del sarcasmo de los asientos traseros.
Todo forma parte del espectáculo. Sí, el espectáculo. La bufonada, no es sólo lo que gotea en televisión. El mundo es más que eso. Apague la tele un rato, declárate en rebeldía y corre, mira, observa. Hay mucho que ver más allá de la planicie de la pantalla.
¿Rebelde sin causa? ¿Un James Dean?
Depende.
Tal vez mi rebeldía no sea de diccionario, no esté catalogada, no tenga título. Y eso me gusta.



CARMEN RAMOS

miércoles, 19 de octubre de 2011

TODO AL ROJO

La memoria siempre despliega su extenso mercadillo y nos da a elegir escenas de  la vida, imágenes que la mayoría de las veces, están más claras en la retina de otros. Padres, amigos que nos vieron crecer,  observaron expectantes  nuestros primeros pasos, escucharon incrédulos  las primeras sílabas de lo que luego serían palabras, párrafos, historias…
Caprichosa la imagen que hoy me aborda detenida ante un semáforo en rojo.  Ha sido un instante de melancolía oblicua. Me he visto rodeada de espectros de felicidad peregrina.
Lluvia anhelada en el puente de los Suspiros, olor a lamentos y a verdugos. Amores venecianos que corren envueltos en capas amplias de brocado, respiraciones entrecortadas por cordones de corsés ajustados, escarlatas, rojos.
Vidas compartidas en terrazas acristaladas de los cafés, en las playas sin retorno, en los ajuares de las novias que se acercan a los altares entre secas hojas de un otoño perezoso y que tienen nombre propio: Elizhabeth.
Pequeña conocí a Elizhabeth. Pelo moreno que no se rizaba porque amaba su libertad, sonrisa amplia, pícara, traviesa. Mirada  azabache y vivaracha que escondía lo que ella no quería que supiésemos.      
Elizhabeth aún no se ha calzado los blancos zapatos de tacón alto, está ensayando por los pasillos de su casa el “sí quiero”. El vestido cuelga desde hace unas horas de una lámpara ambarina y alta que eleva las miradas hasta el techo del salón. La seda de las enaguas revolotea sin prisas sobre el sofá de terciopelo verde junto a las puntas de encaje de Bruselas que caerán enmarcando su exótico rostro un día de estos, cuando avance por “su” alfombra ataviada de rojo.  
Rojo, como el semáforo que no se abre.
Rojo, como las rosas que llevará en sus manos.
 Rojo, como el color de sus mejillas cuando, tímida, y un tanto atrevida, entregue por escrito sus votos de mujer casada. 
¡Ah Elizhabeth qué rápido has crecido! 
En un banco de la iglesia que olerá a flores blancas, estaré.
Se abre el semáforo y el rojo se torna verde. La vida sigue.  
CARMEN RAMOS 12 /10 /2011

lunes, 10 de octubre de 2011

HABLAMOS DE QUÉ

Hay muchos temas, muchas personas, asuntos de todos los tamaños y de todos los pretextos, Políticos, gastronómicos, rateros de ganzúa, ladrones de pensiones, castigadores de salarios, verdugos de los desempleados.
 Rol, lista, nómina, actores secundarios y principales, estos últimos cobran más, les digo por aquello del casting y no digamos si son especialistas en nombrase beneficiarios para el  cobro de   pensiones millonarias.
Viajera del mundo me hallo, recalo en playas repletas de ideas, unas buenas otras no tanto, en soportales cerrados al público por rubeola, gripe, por contagio, ya ven, por varicela de alcurnia que no quede.
Desembarco en persianas echadas hasta el suelo sin probabilidad de apertura, en  vuelos cancelados por falta de equipaje, de euros, de libras, de maletas que allá reposan, en paraísos  fiscales esperando una fianza que las libere de la cárcel, para disfrutara a todo trapo.
Deambulo entre personas-calle, las que llevan a cuestas todo lo que poseen, parásitos de la sociedad que dicen algunos o algunas que se dan golpes de pecho todos los días y se quedan tan campantes.  
Cinturones apretados que desmiembran las siluetas y las ilusiones. Desencanto, desánimo.
Incertidumbres fracasadas convertidas, recicladas en certeras guillotinas de lo ajeno que es lo nuestro, para qué andar con eufemismos. Resecas las ideas, inexistentes los remedios, perplejidad ante tanto cinismo a mano armada.
 ¿Qué harán los Diógenes de este mundo?  Ni un mísero tubo de pegamento para remendar los cortes, ni una hebra de hilo para remendar los siete y los miles, las unidades, las centenas y los millares de millón, adquiridos en fraudulentos chanchullos por viajeros de primera, que apegados a lo ajeno, les cuesta trabajo perder la costumbre de rellenar sus carteras.  
Finiquitos de colores, cobros ilegales, medidas de ahorro, rescate de Europa, etc, etc… y esto sólo son títulos de obras escritas, habladas y proyectadas en la vida real, por las que la  SGAE puede pasarnos factura, ojo.
Así que tonterías las justas, como dicen algunos colegas y ¡a vivir!
  CARMEN RAMOS   9/ 10/ 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

MARASMO Y OLAS

Entre una profusión de reportajes dispares y anacrónicos, opto por perderme entre olas saladas que me devuelven la identidad del mundo que me rodea.

Allá por Lisboa conocía a Osi, hija de Amelie, una pequeña cobaya que se pasea lentamente por la hierba acolchada de su espacio vital. Es especialista en no molestar a nadie. Tampoco invade las ideas de los humanos, no impide la libertad a los de su especie y me aporta la serenidad desde sus pequeños ojos almendrados.

En la habitación del hotel me encontró la luna y ella, Osi, estaba allí porque olía la lluvia que se acercaba por las rocas extrañas de Estoril. Cobijándose entre mis libros, entre palabras de novela en las que ella no habita, porque lasa cobayas no viven pasiones desenfrenadas de asfalto urbano, ni amores imposibles entre poetas o pintores de murallas y torres, o de atardeceres en tranvías plagados de encantos lisboetas y chirridos de ruedas que no llegan al horizonte del marco dorado que los limitan.

Osi no llora nunca, no piensa en nada, que yo sepa, por cierto, bastante metafísica existe en el arte de no pensar en nada. Conoce mi voz y acude saltarina a la llamada de mis llaves, de mi caminar, de mi parloteo continuo cuando me engancho al móvil. Se aquieta en la noche con la música de Vangelis , parece entender los violines y el sintetizador como un musicólogo diplomado “cum laude” . No le interesan a Osi las finanzas, ni las primas de riesgo, ni este partido ni el otro. No se altera con las excentricidades de los ibex, ni comparte las muertes de los ajustes de cuentas. No les ríe las gracias a los que se llaman amos del mundo. Aunque estoy segura que se entristecería con el hambre de los niños de Somalia.

Ah, Osi, ¡qué mundo tan ridículo, tan desequilibrado!! No hay por donde cogerlo. Ronronea y me agradece la voz amiga. Ya es de noche.

3 de agosto 2011
Carmen Ramos

jueves, 14 de julio de 2011

GERUNDIOS DE VERANO

Sobreviviendo. Paseo temprano. De repente se abre la parte de atrás de una furgoneta aparcada cerca de un supermercado. Surgen de ella dos hombre. En un abrir y cerrar de ojos, ¡qué digo! en menos que canta un gallo, aunque aquí en Málaga no se oyen muchos gallos, montan un tenderete con camisetas, short, camisas…
Sorprendiendo. Estos días, por obra y magia de un Congreso Internacional celebrado en Málaga en el que ha participado, he manejado muchas palabras, titulares de prensa, libros, pero aún así, siempre me asombran las miles de combinaciones y matices que me regala este mundo infinito e insondable, lleno de espacios por descubrir, de puntos y comas que disfrutar.
Contando. Puedo contar las voces que trae el aíre cálido, pero es inútil, jamás sabré cuantas son. Voces, tonos, semitonos, agudos, largos, sonidos, allegros. Mas, estoy segura que en algún lugar de este inmenso territorio, existirá un límite en donde el silencio comience su camino hacia la orilla de un lago transparente, que se extienda despreocupado hacia la cascada del sosiego.
Recordando. ¡Pues claro que me acuerdo de aquel día!! Me encontré con uno de mis héroes más queridos: Héctor. Él entró por las puertas Esceas seguido por todas las mujeres que quería saber de sus hijos, maridos… pero Héctor corría hacia el palacio de Príamo. Ante los ruegos de todos, sólo pudo murmurar: “Rogad a los dioses, porque una gran desgracia se cierne sobre nosotros” Y seguí traduciendo. Aún guardaba en mi corazón la esperanza de que, al pasar la página, me lo encontraría victorioso y no destrozado en el campo de batalla.
Viajando. Tal vez me atreva a levantar el vuelo y atraviese los límites de las páginas de un libro de viajes o de las ofertas de raíles de hierro que corren como fuego por un monte seco. Me alejaré camino de otras costumbres, de otros idiomas, de otras rutas, sin finalidad concreta, sólo el disfrute de lo desconocido. Sola, con un libro en mi bolsa y una libreta en blanco.

Carmen Ramos